Para Leo: Capítulo 2 (Leo)

Lee aquí el capítulo 1

14 de enero, 2015. 23:45.

“Creí que Vera iba a caerse al suelo. Me agarró el brazo con tanta fuerza que me habría hecho sangre de no haber llevado abrigo. Joder, qué tontería, pero me alegré de que fuera invierno. Tú sabrás mejor que nadie cómo tiene las uñas de largas: estoy seguro que en alguna ocasión te llevaste una bofetada de ella y te arañó como un gato.

Menudo cabronazo. Todavía me pregunto cómo conseguiste que Vera se enamorara de ti.

Cuando entramos en el hospital medio esperaba que estuvieras allí por un coma etílico. Como el del verano pasado, ¿recuerdas? Pensé que tus padres te harían volver a Vigo con ellos. Ahora creo que habría sido lo mejor para ti, visto lo visto.

Tienes un aspecto de mierda, colega.

Vera dice que puedes escuchar lo que te decimos, pero ella no quiere hablar contigo. Creo que está convencida de que vas a despertar; se ha pasado hora y media aquí sentada escribiendo algo en un cuaderno. Dice que era una carta para ti, para cuando volvieras.

Estoy preocupado por ella, David.

Pero, como decía. Creí que iba a caerse al suelo. Se agarró a mí como si fuera un salvavidas. Se sentó, presa de un ataque de pánico, y tu padre no sabía si quedarse con nosotros o volver contigo. Tuve que decirle que se marchara. Una enfermera salió de detrás del mostrador y ofreció a Vera una bolsa de papel para respirar. Si hubiera tenido cincuenta años más, estoy seguro de que le habría dado un infarto, David. Estuve junto a ella esperando a que empezara a llorar, pero no lo hizo. Fue muy raro, tío. Creo que pensaba que, si empezaba, no podría parar. Fue como si hubiera abandonado su cuerpo. Fue como estar sentado al lado de un cadáver. No, un cadáver no. Un zombi.

—No me dejes sola—fue lo único que me dijo cuando quise levantarme para ir al baño.

Estoy furioso, David. Eres un jodido borracho, joder. Estoy furioso contigo y con ella. Sobre todo conmigo mismo. Pero contigo más. Nos has abandonado a todos a merced de tu pérdida. Eres un puto egoísta. Egoísta.

Vera no dijo ni una sola palabra después de aquello. Sólo me habló, horas después, para explicarme lo de tu jodida carta. El resto del tiempo se lo pasó mirándose los pies con ojos mudos.

Su única reacción fue mucho después de llegar al hospital. A eso de las nueve y media, tu padre salió a la sala de espera a recogernos. Nos dejarían verte un par de horas. Había convencido a tu madre de ir a nuestro piso a buscar un par de cosas para ti, por si las necesitabas. Qué tontería, ¿no?¿Por qué todos se aferran a la idea de que vas a volver? Eres un puto clavo ardiendo, y se van a quemar las manos.

Fue un shock verte allí tendido, con tantos cables y ese tubo sujeto a tu boca con esparadrapo, y tus ojos cerrados con otros dos pedazos de cinta blanca. Y tu cuello vendado, aunque la piel de tu mandíbula también está de color morado. No estás en tu mejor momento, no. Seguro que nadie te lo ha dicho, ¿no? Soy tu mejor amigo, tío. Tengo que ser sincero. Como cuando quisiste salir de casa con aquella camisa de leñador horrorosa y tuve que hacer que te cambiaras de ropa. Al final, parte del mérito de que estés con Vera va a resultar ser mío.

Bueno, el caso es que ella no pudo soportar verte así. Avanzó hasta tu lado, sonámbula, y acercó una mano temblorosa a tu rostro, sin atreverse a tocarlo. Entonces se llevó la misma mano a la boca y gritó, tropezó con sus propios pies y tuve que cogerla en mis brazos para que no se cayera de nuca. Entonces sí lloró, amigo. Vomitó allí mismo. ‘No está’, decía. ‘Ya no está’. Y, joder, vale, yo también lloré. No hace falta que te lo cuente, si es verdad que puedes oírnos. Era cierto. No estabas, David. Verte hizo que la verdad terminara de caer con fuerza sobre ambos. Saqué a Vera de allí hasta que pudo serenarse y me pidió que la esperara fuera.

Debes estar partiéndote el culo de nosotros, ahí dentro.

¿En qué estás pensando?

Mejor dicho: ¿en quién estás pensando?

¿Con quién ibas anoche, David?”


¿Te has quedado con ganas de más? Lee aquí el capítulo 3.

Imagen: Milivanily

Este es un capítulo de mi novela “Para Leo”, un proyecto en curso que me apetecía empezar a compartir poco a poco con vosotros. Agradezco preguntas, sugerencias, críticas (por favor, sin cebarse) y, en general, cualquier opinión. Los comentarios ayudan mucho, aunque no lo parezca.

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3 comentarios en “Para Leo: Capítulo 2 (Leo)

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